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En el cielo otoñal se pueden observar varias constelaciones importantes, principalmente aquellas cuyo origen está ligado a una de las más hermosas leyendas celestes.

 

Las constelaciones otoñales Andrómeda, Perseo, Casiopea, Cefeo y Pegaso tienen un origen común. Este origen tiene que ver con la famosa leyenda que relata cómo Andrómeda, la princesa etíope hija de Cefeo y Casiopea, fue rescatada de las fauces de un monstruo marino por Perseo.

Este héroe mitológico se enfrentó al monstruo enviado por Poseidón y lo derrotó convirtiéndolo en piedra mediante el ojo de la Gorgona Medusa. Todos estos personajes han sido inmortalizados en el cielo; por su parte, la constelación de Pegaso representa al caballo alado en el cual cabalgaba Perseo.

 

Casiopea y Cefeo

 

La constelación de Casiopea se encuentra en dirección opuesta a la Osa Mayor con respecto a la Polar. Sus estrellas más brillantes forman una figura que recuerda una W invertida o una M con sus patas muy abiertas.

Cefeo, por su parte, se encuentra entre Casiopea y la Estrella Polar y un poco a la izquierda de estas y su figura formada por estrellas de mediano brillo no es muy significativa.

 

Figuras-de-las-constelaciones-otonales.jpg

El gran cuadrado de Pegaso y Andrómeda

 

Si se traza una línea imaginaria que parta de la Polar y pase a través de Casiopea y Cefeo se podrá interceptar, en la prolongación de esta línea, un cuadrado enorme de cuatro estrellas casi con el mismo brillo. Del ángulo superior izquierdo de este cuadrado se aleja, hacia el Este y un poco hacia arriba, una cadenita de tres estrellas. En su conjunto estas siete estrellas recuerdan el carro de la Osa Menor, aunque de dimensiones mucho más grandes. El enorme cuadrado (sin el ángulo izquierdo superior) es la parte principal de la constelación de Pegaso. El mango del carro son las estrellas más brillantes de la constelación de Andrómeda.

 

Perseo

 

En la prolongación de este mango se ve otra estrella de magnitud semejante a las más brillantes de Andrómeda. Esta es la estrella principal de la constelación de Perseo, constelación que se caracteriza por el triángulo que forman las estrellas alfa, beta y delta.

 

Aries o Carnero

 

Debajo de Andrómeda, en la parte Este del cielo, se vislumbran dos estrellas de casi igual luminosidad y que encabezan la constelación del Carnero. Casiopea, Cefeo, Pegaso, Andrómeda, Perseo y Carnero son las constelaciones más importantes del cielo otoñal. Las constelaciones restantes deberán buscarse partiendo de estas principales.

 

Limites-de-las-constelaciones-de-otono.jpg 

El Triángulo, el Lagarto, Piscis y la Ballena

 

Entre Andrómeda y el Carnero está situada la pequeña constelación del Triángulo. El triángulo formado por las estrellas alfa, beta y gamma es poco notable, y, además, en el cielo se pueden construir con la imaginación una infinidad de triángulos diferentes, combinando tres estrellas.

Aún menos destacable es la constelación del Lagarto, un grupo de estrellitas débiles bordeado por los límites de las constelaciones de Pegaso, Andrómeda, Casiopea, Cefeo y Cisne.

A la derecha del Carnero está situada la gran constelación de los Peces, que tampoco tiene estrellas brillantes. Debajo del Carnero y de los Peces, una parte considerable del cielo está ocupada por la constelación de la Ballena, en la que incluso disponiendo de una gran imaginación no se puede distinguir forma alguna de este enorme cetáceo.

Las constelaciones del Triángulo, Carnero y Peces son igual de antiguas. La primera de estas no tiene más significado que aquel que refleja su nombre. Lo mismo se puede decir respecto a la constelación del Carnero, que en las cartas celestes antiguas se representaba en forma de este animal.

En estas mismas cartas la constelación de los Peces tiene un raro aspecto: dos peces unidos por las colas con una cinta ancha. Según una antigua leyenda, al llegar la primavera, el Sol entraba en esta constelación y comenzaba el período de lluvias e inundaciones, y de aquí el motivo para un nombre tan poco argumentado.

La constelación del Lagarto es creación de una fantasía desbocada o, mejor dicho, de la arbitrariedad del astrónomo Hevelius. En el año 1960, Hevelius llamó constelación del Lagarto a un grupo de estrellas débiles en esta parte del cielo. Simplemente porque aquí quedaba solamente sitio para un animal pequeño, y las estrellitas pueden considerarse como destellos sobre las escamas del reptil. También es importante señalar a la brillante estrella Fomalhaut, alfa del Pez Austral.

Tag(s) : #Astronomía y espacio