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Para algunos la libertad es la posibilidad de realizar todos sus deseos, aquello que les satisface, sin que ello les sea limitado, para otros la libertad consiste en lograr dominar esos deseos, esas tentaciones.

No existe ninguna contradicción entre unos y otros, la primera se refiere a la libertad de naturaleza externa, la segunda a la libertad interior, espiritual.

La manipulación del Estado, un mecanismo de autoconservación

Una palabra tan controvertida como es la libertad, que puede llegar a tener, aparentemente, para unos y otros definiciones diferentes, incluso opuestas, es lógico suponer que sea un término propicio para la sutileza (palabra buena para todo, dirían los políticos).

Existe entonces la falsa libertad, muchas veces condicionada por la ignorancia y la manipulación, esa libertad que consiste en sentirse descargado de la preocupación de pensar, de decidir y desear. Ironizando con la alegoría económica pudieran decirle entonces a las masas: ¡Economice su cerebro, deje que otros piensen por usted!

Mientras los Estados continúen siendo un mero mecanismo de autoconservación, y por ende, un sistema o célula egoísta de la sociedad, reflejo, a fin de cuentas, de cada uno de los individuos que la componen, mientras, en ese empeño único o, cuanto menos primordial, de ciega subsistencia, siga centrando el mayor de sus esfuerzos no solo a su permanencia (esto sería menos pernicioso), sino también a su incremento de poder e, incluso, su expansión, todo tipo de libertad estará subyugada.

Necesidad de independencia del conocimiento con respecto al poder

Multitud (Magdalena Abakanovicz)

Por eso es indispensable la exclusión total de toda tendencia politizante y dogmática en las artes, y en la cultura y educación en general, pues esto solo constituye un mecanismo de dominación del Estado (que es, a fin de cuentas la minoría, entre las disímiles existentes en la sociedad, que ostenta el poder transitorio) sobre la gran masa inerte de ciudadanos.

Dogmas e intolerancia en las artes

La libertad de pensamiento lleva a los hombres a ver el mundo desde diferentes perspectivas, está en la naturaleza humana esta diversidad de criterios, es innata a los seres con conciencia propia. Cada persona es un filósofo de su propia filosofía.

Autómatas republicanos (George Grosz)

Esto crea roces, distensiones y conflictos inevitables, pero cabría preguntarse si los intentos por la unificación de las ideas han sido más beneficiosos. Cabría preguntarse si medidas o pensamientos totalitarios como la inquisición o el fascismo fueron convenientes. Es evidente que no.

Entonces, centrado en el reducido universo de las artes, la crítica generalizadora de las corrientes artísticas, y pudiera decirse también culturales, de la actualidad, además de ser prejuiciada y retrógrada, también tiene su dosis de intolerancia.

El conocimiento, el camino hacia la verdadera libertad

Por tanto, sólo el hombre logrará ser libre sin autodestruirse si conoce la verdad, y sólo conocerá la verdad y la asumirá cabalmente si cultiva la razón y el conocimiento. Sócrates dijo que el conocimiento es la virtud, y sólo si se sabe se puede divisar el bien.

La insoportable liviandad del ser

Muchos plantean que el conocimiento no hace a los individuos más felices, sino todo lo contrario; es cierto, nunca se ha visto a un cerdo agobiado por su ignorancia. Sigan ellos bebiendo su cerveza sin preguntarse cómo fue creada, ignorando que la verdadera felicidad radica en esa pregunta.

Tag(s) : #Ciencias Humanas

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